De acuerdo con un reciente estudio del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), la minería chilena continúa siendo el sector con mayor nivel de tercerización laboral en el país: más de la mitad de sus trabajadores (55,8%) se desempeña bajo modalidad de subcontrato.
El informe, correspondiente al trimestre junio–agosto de 2025, revela que en Chile existen 1.071.128 trabajadores subcontratados, equivalentes al 15,5% de todos los asalariados. Aunque este porcentaje ha disminuido respecto a años anteriores, el fenómeno sigue teniendo una presencia estructural, especialmente en industrias de gran escala como la minería.
Sin embargo, el dato que más llama la atención desde la perspectiva sindical es que la tasa de sindicalización entre trabajadores tercerizados no solo ha aumentado, sino que supera a la de los contratados directos: un 24,6% de los trabajadores subcontratados participa hoy en algún sindicato o asociación laboral, frente al 18,7% registrado entre quienes tienen contrato directo.
Esta tendencia demuestra que, pese a las dificultades que históricamente ha generado la tercerización —como la fragmentación del empleo y la desigualdad de beneficios—, los trabajadores han sabido reorganizarse colectivamente, consolidando nuevas formas de sindicalismo que responden a los desafíos actuales del mercado laboral.
Desde las organizaciones sindicales, se valora este proceso como una muestra de madurez y resistencia del movimiento obrero, que ha sabido fortalecer la unidad y la representación sindical incluso en escenarios de alta mercantilización del trabajo.
El estudio también identifica una pérdida de más de 17 mil empleos subcontratados en el último año, junto con la creación de cerca de 149 mil empleos directos, lo que podría indicar un ajuste estructural en los modelos de contratación.
Para el sindicalismo minero, el desafío sigue siendo claro: avanzar hacia condiciones laborales más justas y equitativas para todos los trabajadores, independiente de si están contratados directamente o a través de terceros, y seguir fortaleciendo la organización sindical como herramienta de defensa y transformación social dentro del sector.


