El candidato presidencial José Antonio Kast propone una batería de medidas económicas orientadas a recuperar el crecimiento del país, con énfasis en destrabar la inversión minera, modernizar la institucionalidad ambiental y flexibilizar el mercado laboral para fomentar el empleo formal.
Entre sus principales propuestas económicas, destaca su compromiso con “acelerar el crecimiento hasta un 4% durante su administración”, mediante una profunda facilitación regulatoria, la modernización del Estado y un impulso decidido a la inversión pública y privada. En particular, el programa plantea reducir las trabas del sistema de evaluación ambiental (SEIA), con nuevas guías e instructivos que entreguen certeza jurídica, priorizando el componente técnico en la toma de decisiones, y manteniendo el respeto por el desarrollo sostenible.
En minería, Kast propone fomentar la exploración y la innovación, creando un repositorio digital de información geológica de acceso público y mejorando el sistema actual. La propuesta busca atraer inversión para consolidar a Chile como líder en la transición energética global. También contempla fortalecer la institucionalidad técnica para apoyar proyectos estratégicos con alto potencial de encadenamientos productivos.
En materia laboral, el programa de Kast incluye una “revolución laboral” orientada a aumentar el empleo formal. Para ello, se plantea una legislación más flexible, que permita pactar jornadas adaptables, promover contratos multifuncionales y simplificar procesos en la Dirección del Trabajo. También se proponen medidas específicas para reconversión laboral digital y formación de mujeres cuidadoras, con el objetivo de cerrar brechas y reducir el desempleo juvenil y femenino.
El programa también hace referencia a la necesidad de rediseñar subsidios a la capacitación y fortalecer la vinculación entre la formación técnica y las demandas reales del mercado laboral, buscando articular mejor a liceos técnicos, centros de formación y empresas.
En cuanto al desarrollo sustentable, Kast afirma que su gobierno impulsará un progreso económico compatible con los ecosistemas, fortaleciendo la alianza entre ciencia y decisiones públicas. El texto propone “nuevas formas de producción más sostenibles”, especialmente en el contexto del cambio climático, y contempla inversiones en desalación, reúso de agua, infraestructura hídrica y gobernanza energética moderna.
En conjunto, el programa busca enfrentar lo que califica como una triple emergencia: inseguridad, estancamiento económico y crisis social, con un enfoque centrado en la eficiencia estatal, la inversión productiva y el fortalecimiento de sectores estratégicos como la minería y la energía.


