En su programa de gobierno, el candidato presidencial Harold Mayne-Nicholls plantea una agenda que vincula desarrollo económico, inversión y empleo con sostenibilidad ambiental y compromiso social. Desde su visión de un liderazgo colaborativo y austero, su propuesta busca recuperar la confianza ciudadana en las instituciones y devolver, en sus palabras, “el alma a Chile”.
Mayne-Nicholls destaca el rol estratégico de la minería chilena y plantea una agenda integral para fortalecerla. Propone impulsar proyectos con bajo impacto ambiental y alto compromiso social, facilitar la adopción de nuevas tecnologías y acelerar los procesos de aprobación de iniciativas mineras mediante mecanismos de decisión más ágiles, sin renunciar a la evaluación ambiental.
Se contempla también una hoja de ruta para desarrollar la mediana minería, potenciar encadenamientos productivos regionales y establecer un ecosistema público-privado que favorezca a la pequeña y mediana minería, con incentivos tributarios, financiamiento preferente y medidas de formalización. A nivel industrial, plantea un “Royalty por Innovación” para fomentar inversiones en manufactura de cobre con alto valor agregado, junto con una estrategia para atraer fabricantes globales de baterías, componentes electrónicos y vehículos eléctricos.
El programa también enfatiza en la reactivación económica con foco en el empleo. Propone generar al menos 500 mil nuevos puestos de trabajo formales en cuatro años, combinando inversión pública en infraestructura local con impulso a sectores estratégicos como la energía verde, el turismo y la economía digital.
De igual forma propone la creación de Centros de Competitividad Territorial (CCT) en cada región, alojados en universidades públicas, que coordinen a actores públicos, privados y de la sociedad civil para diseñar estrategias de desarrollo adaptadas a las características y desafíos locales.
La propuesta busca facilitar el acceso a crédito para las pequeñas y medianas empresas mediante garantías estatales, promover la digitalización de procesos productivos y reducir la burocracia para inversionistas. También se plantea reforzar InvestChile como plataforma para agilizar grandes proyectos, respetando las normativas ambientales y los estándares sociales.
Uno de los pilares centrales es avanzar desde la exportación de materias primas hacia una industria minera más innovadora. El programa incluye iniciativas como la creación de Centros de Excelencia en Metalurgia, un Plan Nacional de Talentos para la Minería del Futuro y la formación de doctores en industrias vinculadas al cobre.
Todo esto, con el objetivo de que Chile se posicione como un líder en la transición energética global, combinando desarrollo económico con protección del medio ambiente y fortalecimiento del capital humano.


