El candidato presidencial Johannes Kaiser dio a conocer su programa de gobierno con una fuerte orientación hacia la recuperación del crecimiento económico, la promoción de la inversión privada y la reducción del tamaño del Estado. El documento plantea una serie de medidas estructurales que cruzan áreas como economía, energía, minería, vivienda, transporte e institucionalidad, con el propósito de devolver dinamismo a la economía nacional y avanzar hacia un Estado más eficiente.
Crecimiento y reducción del Estado
La propuesta central del programa es impulsar un nuevo ciclo de crecimiento económico, que permita aumentar el empleo, la recaudación fiscal y la inversión en infraestructura, sin recurrir a nuevos impuestos. Para ello, Kaiser propone reducir en un 50% el tamaño del Estado, eliminando organismos y funciones públicas que considere redundantes o poco efectivas. Esta reducción busca liberar recursos y disminuir la burocracia.
Paralelamente, el plan contempla una amplia modernización del Estado, impulsando reformas digitales que mejoren los servicios públicos, faciliten la relación entre ciudadanos y administración, y eliminen trámites innecesarios. Se apunta también a una mejora general del clima de inversión, fomentando la libertad económica y la seguridad jurídica para los emprendedores e inversionistas.
Minería y Fondo Soberano
En el ámbito minero, Johannes Kaiser propone reemplazar el actual esquema tributario con un nuevo royalty minero ad valorem del 3,5% sobre el valor de todas las exportaciones mineras, no limitado únicamente al cobre. De este total, un 70% de la recaudación se destinaría a un nuevo Fondo Soberano Minero de Chile, con el fin de constituir un mecanismo de ahorro y capitalización de largo plazo de parte de los recursos fiscales provenientes del sector.
El programa además defiende un modelo de fomento a la inversión privada, proponiendo una institucionalidad regulatoria más clara, estable y técnica. Plantea la necesidad de reducir los plazos de evaluación ambiental para proyectos mineros y energéticos, evitar la sobrerregulación y acelerar la ejecución de obras que generen empleo y desarrollo en los territorios.
También promueve el uso eficiente de los recursos naturales, respetando estándares ambientales, pero sin trabas que frenen la competitividad del país.
Energía y matriz energética
En materia energética, Kaiser apuesta por una matriz energética diversa y segura, basada en criterios técnicos más que ideológicos. El programa propone fomentar la inversión en energías renovables (solar, eólica y geotérmica), sin descartar el rol de los combustibles fósiles en la transición energética y el desarrollo industrial.
Se plantea avanzar hacia un mercado energético más competitivo, con reglas claras, menores barreras de entrada y tarifas justas para los usuarios, asegurando también el suministro en zonas extremas y aisladas.
Empleo, inversión y desarrollo territorial
El programa contempla un enfoque pro inversión en regiones, con medidas para descentralizar el desarrollo económico y fomentar la contratación local. Se incluyen propuestas para reducir la conmutación laboral y apoyar nuevas zonas industriales a través de infraestructura y simplificación normativa.
En infraestructura, se promueve una alianza público-privada para ampliar las inversiones en carreteras, puertos y ferrocarriles, así como la expansión del sistema de concesiones para mejorar servicios esenciales sin aumentar el gasto fiscal.
Vivienda y urbanismo
Uno de los ejes relevantes del plan es enfrentar el déficit habitacional con una estrategia centrada en la simplificación de permisos, el uso de suelo público y el fomento a la construcción privada, coordinada con los gobiernos locales. Se plantea además una revisión de normas urbanísticas que, a juicio del candidato, encarecen los proyectos y ralentizan su ejecución.
Reforma institucional
El programa de Kaiser también contempla una reforma institucional orientada a reducir el poder del Estado y fortalecer la libertad individual. Esto incluye limitar los decretos con fuerza de ley, garantizar la neutralidad política del aparato estatal y establecer nuevas reglas de control para los organismos públicos autónomos.
Finalmente, se menciona el compromiso de realizar auditorías internas a todos los ministerios y empresas del Estado, como herramienta de fiscalización y control del gasto.


