Inteligencia artificial impulsa mayor eficiencia y seguridad en la minería chilena

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La inteligencia artificial (IA) continúa ganando terreno en la industria minera, con aplicaciones concretas que ya muestran impactos en productividad, costos operacionales y seguridad laboral. Así lo indica un reporte publicado por Redimin, en el que se destacan avances tecnológicos como gemelos digitales, mantenimiento predictivo y sistemas de optimización en tiempo real que están siendo incorporados en operaciones del sector.

De acuerdo con Daniel Peña, gerente de ventas de Cisco Chile, estas herramientas permiten “mejoras de productividad del 10% al 30%, además de ahorros proyectados de cientos de miles de millones de dólares a través de la reducción de costos y tiempos de exploración”. El uso de sensores, registros históricos y plataformas de análisis en tiempo real permite tomar decisiones más rápidas y precisas, mejorando la eficiencia general de las faenas.

Uno de los desarrollos destacados es la IA Agéntica, tecnología que, según el mismo estudio citado por Redimin, está alcanzando niveles avanzados de madurez. Su implementación en la minería permite mitigar errores humanos en redes operativas y mejorar el rendimiento de procesos complejos. Un estudio de Cisco mencionado en el informe señala que un 93% de los encuestados cree que esta tecnología mejora la productividad al permitir servicios más personalizados y predictivos.

Algunas de sus aplicaciones actuales incluyen:

  •       Optimización de rutas y gestión de flotas.
  •       Predicción de fallas en equipos.
  •       Reducción de tiempos de inactividad y uso más eficiente de recursos.

 

El reporte también subraya el aporte de la IA en seguridad minera. Mediante sistemas de detección automatizada, es posible identificar fugas de gas, derrumbes u otras condiciones de riesgo antes de que ocurran. Además, las tecnologías permiten habilitar operaciones remotas, lo que contribuye a disminuir la exposición de trabajadores a situaciones peligrosas.

Pese a los avances, persisten desafíos que condicionan una adopción más amplia. Entre ellos, el documento menciona la falta de personal especializado, la resistencia organizacional al cambio y la necesidad de regulación ética que acompañe la implementación de estas soluciones.