La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) dio a conocer el informe «Proyección del consumo de energía eléctrica en la minería del cobre 2023-2034», donde estimó que la demanda energética del sector alcanzará los 34,1 TWh al final del periodo. Esta cifra representó un incremento del 34% respecto a los niveles actuales, impulsado principalmente por el cambio en la matriz de producción hacia minerales de sulfuros.
El estudio detalló que el procesamiento de concentrados a través de la flotación fue la actividad que demandó mayor energía, concentrando el 71,2% del consumo total proyectado para la próxima década. Este fenómeno se explicó por el agotamiento de los minerales oxidados, lo que obligó a las compañías a invertir en plantas concentradoras más robustas y con mayores requerimientos de potencia.
Otro factor determinante en el alza del consumo fue la creciente dependencia de fuentes de agua no continentales. La impulsión de agua de mar y los procesos de desalinización demandaron una cantidad significativa de electricidad, proyectándose que estas actividades representen cerca del 20% del gasto energético total de la industria del cobre hacia el año 2034.
A pesar del aumento en la demanda, el informe destacó que el 70% del consumo eléctrico actual de la minería provino de fuentes renovables, gracias a la renegociación de contratos con empresas generadoras. Las proyecciones indicaron que esta tendencia se profundizará, permitiendo que la industria avance hacia sus metas de descarbonización a pesar de la mayor intensidad energética de los procesos.
Finalmente, Cochilco advirtió que la región de Antofagasta continuará liderando el consumo nacional con más del 50% de la demanda eléctrica minera. La estatal subrayó la importancia de fortalecer la infraestructura de transmisión para asegurar que este crecimiento proyectado no genere cuellos de botella en la operación de los principales yacimientos del país.


