El cobre alcanzó esta semana un nuevo máximo histórico, cotizándose cerca de los US$6 por libra, en un contexto marcado por inventarios globales mínimos, tensiones comerciales en Estados Unidos y una creciente presión sobre la oferta.
En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el metal rojo llegó a los US$13.020 por tonelada, equivalente a casi US$5,90 por libra, mientras que en la bolsa estadounidense COMEX el contrato permanente se transó en torno a ese mismo nivel, consolidando uno de los rallies más significativos de las últimas décadas.
Según explicó Juan Ignacio Guzmán, CEO de la consultora GEM, esta alza responde a una combinación de factores. “No se trata de una sola noticia, sino de un cóctel de riesgos que incluye tarifas, inventarios extremadamente bajos y eventos de oferta”, indicó.
Uno de los elementos clave en esta escalada es la revisión arancelaria impulsada por las autoridades estadounidenses. Aunque el cobre fue excluido de los gravámenes que entraron en vigor el 1 de agosto, la incertidumbre provocó un adelantamiento de compras hacia Estados Unidos.
De acuerdo con datos de mercado citados por Reuters y analizados por GEM, los inventarios en bodegas registradas por COMEX superaron las 450 mil toneladas métricas a comienzos de enero, cuadruplicando sus niveles de abril. Esta acumulación ha reducido la disponibilidad fuera de EE. UU., generando distorsiones regionales que han impactado los precios globales.
La situación en la Bolsa de Metales de Londres es especialmente crítica. Los inventarios han caído a 142 mil toneladas, lo que representa menos de dos días de consumo global de cobre refinado. “Con inventarios tan bajos, el mercado entra en un régimen donde el precio se mueve por disponibilidad inmediata”, explicó Guzmán. Este escenario aumenta los riesgos de backwardation, alzas en primas spot y eventos de short squeeze.
La huelga en la mina Mantoverde, ubicada en Chile, también ha contribuido a este escenario. Su producción anual estimada, entre 29.000 y 32.000 toneladas de cátodos, equivale a solo el 0,13% de la producción minera global. Sin embargo, representa más del 20% del inventario disponible en el sistema LME, lo que demuestra la extrema sensibilidad del mercado actual ante disrupciones incluso moderadas.
Para la economía chilena, el precio actual del cobre representa un ingreso fiscal potencialmente relevante. Según estimaciones de GEM basadas en cifras públicas de producción de Codelco, un incremento de US$1 por libra podría traducirse en miles de millones de dólares adicionales en ingresos brutos para la minera estatal, sin considerar costos ni coberturas.
Si bien Chile cuenta con mecanismos fiscales para amortiguar estos shocks, la cotización récord del cobre refuerza su importancia como motor de ingresos, inversión y proyecciones macroeconómicas para 2026.


