Codelco reconoce debilidades en gestión del riesgo sísmico tras tragedia en El Teniente

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Durante la Semana LME realizada en Londres, el presidente ejecutivo de Codelco, Máximo Pacheco, presentó las primeras conclusiones del informe preliminar sobre el accidente ocurrido el pasado 31 de julio en la División El Teniente, donde seis trabajadores fallecieron tras un estallido de roca provocado por un sismo de magnitud 4,3 Mw.

El documento, cuya versión final se espera para diciembre, reveló que las fortificaciones subterráneas de la mina fueron superadas por la magnitud del evento. Pacheco explicó que estas estructuras estaban diseñadas para resistir movimientos sísmicos de hasta 1,5 Mw.

“Aun así, la fortificación fue sobrepasada y tuvo consecuencias tremendamente dolorosas”, reconoció el ejecutivo.

Uno de los principales puntos del informe fue la admisión de una debilidad estructural en la gestión del riesgo sísmico, la cual se habría abordado hasta ahora de forma local y no integrada. Según Codelco, este enfoque por área o proyecto impidió anticipar un fenómeno que afectó de manera sistémica todo el macizo rocoso.

La secuencia del accidente detalla que cerca de 2.500 personas fueron evacuadas tras el sismo. Las víctimas fatales se registraron en los sectores Andesita y Recursos Norte, siendo cinco de ellas parte de la empresa Gardilcic y una de Salfa Montajes.

Pese a la magnitud del hecho, el informe destaca que los protocolos de emergencia se activaron correctamente, evitando un mayor número de víctimas.

El informe técnico preliminar atribuye el estallido de roca a una descarga vertical producto de cambios geométricos en el terreno y la acumulación de cavidades subterráneas por años de operaciones. Codelco anunció un conjunto de medidas preventivas, entre ellas:

– Nuevas técnicas de fortificación.

– Estudios geotécnicos más profundos.

– Simulaciones experimentales de fallas.

– Refuerzo en zonas críticas.

– Monitoreo global y permanente del macizo rocoso.

Como consecuencia del accidente, la estatal informó una revisión a la baja en sus proyecciones para 2025, aumentando la pérdida esperada de producción de 33 mil a 48 mil toneladas de cobre, lo que representa un impacto estimado de US$ 500 millones en el Ebitda.

Las operaciones en Andes Norte y Diamante ya comenzaron una reactivación gradual, mientras que Andesita y Recursos Norte permanecerán cerradas hasta diciembre de 2026, a la espera de implementar todas las recomendaciones del informe final.

“El desafío ahora es reconstruir la confianza, fortalecer la seguridad y aprender de lo ocurrido para que nunca más tengamos que lamentar una tragedia de esta magnitud”, concluyó Pacheco.