El Banco Central informó este miércoles que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de febrero de 2026 registró una caída de 0,3 por ciento en comparación con igual mes del año anterior. La cifra se ubicó muy por debajo de las proyecciones del mercado, que apostaban por un crecimiento de entre 0 y 1,7 por ciento, encendiendo las alarmas por el estancamiento de la actividad durante el primer bimestre del año.
Según el informe del ente emisor, la serie desestacionalizada también mostró números rojos, con un retroceso de 0,1 por ciento respecto al mes precedente. El resultado anual se explicó principalmente por la fuerte contracción en la producción de bienes, que anotó una caída de 3,7 por ciento incidida por el mal desempeño de la industria y el sector frutícola, lo que no logró ser compensado por el modesto avance de los servicios.
La minería, pese a ser uno de los pocos sectores en terreno positivo con un alza de 1,0 por ciento impulsada por el litio y el oro, no fue suficiente para evitar el retroceso del indicador global. En tanto, el comercio apenas creció un 0,2 por ciento anual, afectado por una baja sustantiva en las ventas mayoristas de alimentos, reflejando un consumo interno que aún no logra consolidar una recuperación tras el cierre de 2025.
Desde el mundo privado, el pesimismo se instaló entre los analistas, quienes advierten un escenario complejo para lo que resta del año. «El primer trimestre se perfila muy flojo y podría incluso cerrar con crecimiento negativo, por debajo de lo previsto por el Banco Central», señalaron expertos consultados por ADN Radio, apuntando a que la debilidad de la inversión sigue siendo el principal freno para el despegue económico.
A este complejo panorama se suma la presión externa y el costo de la vida. Al respecto, el analista financiero Mieres sostuvo al mismo medio que el alza en los combustibles «introduce un factor de presión inflacionaria, generando un entorno desafiante en el que se observan riesgos de mayor inflación con un debilitamiento de la actividad económica», dejando al Banco Central en una posición difícil para manejar las tasas de interés.
Con este resultado, las proyecciones de crecimiento para el año 2026 han comenzado a ser recalibradas por el mercado. Diversas consultoras ya anticipan que, de mantenerse esta tendencia en marzo, el Producto Interno Bruto (PIB) del país podría enfrentar dificultades para alcanzar la meta del 2,5 por ciento, obligando al Ejecutivo a revisar sus planes de gasto y reactivación para el segundo semestre.


