A partir del 1 de agosto de 2025, Estados Unidos aplicará un arancel del 50% a las importaciones de cobre refinado y productos derivados, en el marco de una política comercial amparada en la Sección 232 del Trade Expansion Act, orientada a fortalecer la seguridad nacional y la autosuficiencia industrial. Sin embargo, Chile, principal proveedor extranjero del mineral al mercado estadounidense, fue expresamente excluido de esta medida.
La decisión fue oficializada mediante una proclamación presidencial, que establece una tarifa universal para las importaciones afectadas, sin contemplar excepciones por acuerdos comerciales vigentes. No obstante, el cobre chileno quedó fuera del nuevo esquema arancelario, lo que representa un alivio significativo para el país y en particular para Codelco, principal productor estatal.
“Es una buena noticia para Chile y para Codelco”, declaró Máximo Pacheco, presidente del directorio de la estatal, en declaraciones a la agencia Reuters, en referencia a la exclusión de los cátodos de cobre chilenos del impuesto anunciado por la administración Trump.
En 2024, Chile exportó cátodos de cobre refinado a Estados Unidos por un valor de US$ 5.634 millones, equivalentes al 11,1% del total de las exportaciones cupríferas nacionales. La medida estadounidense busca reducir la dependencia de proveedores extranjeros y proteger a la industria cuprífera local, reforzando la capacidad interna de procesamiento.
En esa línea, la Casa Blanca también estableció nuevas cuotas de comercialización obligatoria para la producción nacional. A partir de 2027, al menos un 25% de los insumos de cobre refinado producidos en territorio estadounidense deberán destinarse al mercado interno, cifra que aumentará a 30% en 2028 y a 40% en 2029. Esta política apunta a incentivar la inversión en refinación y manufactura dentro de Estados Unidos, como parte de un esfuerzo más amplio por reindustrializar sectores estratégicos.


