El derrumbe en el proyecto Andesita, de la División El Teniente de Codelco, es una de las tragedias más dolorosas de los últimos años en la minería chilena. Paulo Marín Tapia, Gonzalo Núñez Carrasco, Carlos Arancibia Vásquez, Alex Araya Chávez, Jean Miranda Orellana y Moisés Pavez Pavez perdieron la vida cumpliendo con su labor. Seis familias hoy enfrentan un dolor irreparable y toda la minería chilena lo siente.
Desde Fesumin, su presidente, Óscar Villarroel, expresó el profundo pesar de la organización por esta irreparable pérdida, y junto con ello, hizo un llamado a la reflexión: la tragedia nos recuerda con dolor que la fiscalización en seguridad minera debe fortalecerse con urgencia, para que nunca más tengamos que lamentar la pérdida de vidas en el trabajo.
“Hoy y en adelante, la Política Nacional de Salud y Seguridad en Minas toma más fuerza que nunca. Su implementación en terreno es urgente, porque es ahí donde debe operar la fiscalización real, con presencia activa del Estado, las empresas y los trabajadores, a través de las CPHS y los sindicatos”, señaló Villarroel.
Desde Fesumin advierten que organismos clave como Sernageomin y los Servicios de Salud no cuentan con las herramientas ni recursos suficientes para cubrir la magnitud y complejidad de las faenas mineras del país. Este accidente, dicen, es un llamado urgente a cambiar eso.
“Como sindicatos tenemos el deber de empujar que esta política se convierta en cambios concretos, en medidas estrictas y sostenidas, porque no podemos seguir permitiendo que la fiscalización se quede corta mientras vidas humanas están en juego”, agregó el dirigente.
Desde la Federación, el llamado es claro: “honrar a quienes perdieron la vida no solo con palabras, sino con acciones concretas. Porque ningún trabajador debería perder la vida por falta de prevención, fiscalización o control efectivo. Y porque la seguridad en minería debe dejar de ser una promesa y convertirse en una realidad vivida en cada turno, en cada rincón de nuestras faenas”.


