Importadores en EE.UU. frenan compras de cobre ante inminente arancel del 50%

Facebook
Twitter
LinkedIn

La industria importadora de cobre en Estados Unidos enfrenta una creciente incertidumbre tras el anuncio del presidente Donald Trump de aplicar un arancel del 50% a las importaciones del metal, medida que entrará en vigor el 1 de agosto. A pocas semanas de su implementación, distribuidores y fabricantes han comenzado a reducir pedidos y acumular inventarios, en un intento por mitigar el impacto financiero de la nueva regulación.

El efecto más inmediato ha sido un aumento inusual en los inventarios de cobre en almacenes certificados por Comex, que alcanzaron su nivel más alto en siete años. Este fenómeno refleja una estrategia de acopio anticipado por parte de los traders, que buscan aprovechar el diferencial de precios antes de que entre en vigor el gravamen. Según datos del mercado, los futuros del cobre en la bolsa Comex han subido un 38% en lo que va del año, muy por encima del 10% registrado en la Bolsa de Metales de Londres (LME).

Sam Desai, vicepresidente de RM-Metals, una distribuidora con sede en Nueva Jersey, señaló que la empresa redujo en un 25% sus compras desde el anuncio, cancelando incluso algunos pedidos en curso. “Los clientes no quieren pagar el arancel, es demasiado alto. Vamos a mantener el inventario y ver qué ocurre en unos meses”, indicó. Esta decisión se enmarca en un contexto de precios ya elevados y un entorno regulatorio aún poco definido.

Uno de los puntos críticos para las empresas del sector es la falta de claridad sobre el alcance de los aranceles. Roger Deines, gerente de compras de Aviva Metals, advirtió que “no podemos tomar decisiones de negocio reales hasta que todo esté definido”, aludiendo a la incertidumbre respecto a si la medida aplicará únicamente a cobre refinado o también a aleaciones y productos terminados.

Charles Bareijsza, CEO de Metals Associates, prevé un impacto directo en los precios al consumidor. “Tendremos que trasladar el aumento a los clientes, y no sabemos cómo lo van a manejar”, explicó. El cobre es clave para sectores como la construcción, la tecnología y las energías renovables, lo que anticipa un efecto en cadena sobre múltiples industrias.

Analistas han advertido que esta política podría generar presiones inflacionarias y mayor inestabilidad en el mercado local, lo que podría llevar al gobierno estadounidense a revisar los términos del arancel. Mientras tanto, la cadena de suministro continúa en pausa, a la espera de definiciones que permitan proyectar con mayor certeza el futuro de uno de los metales más estratégicos del mundo.