Informe de Cochilco advierte que Chile lidera los costos de inversión en proyectos mineros de cobre

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Un reciente estudio de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) identificó a Chile como el país con mayores costos de inversión por tonelada procesada en proyectos mineros greenfield de cobre en América. La información se desprende de un análisis técnico que incluyó 67 iniciativas en desarrollo en la región.

El informe revela que, en proyectos de rajo abierto con plantas concentradoras medianas, Chile alcanza una intensidad de capital de US$ 36.669 por tonelada de capacidad instalada al año, superando al resto de los países analizados. En operaciones de gran escala, la cifra también es alta, posicionando a Chile en el segundo lugar, detrás de México.

Según Cochilco, este escenario se debe a factores geológicos y operacionales: leyes de mineral más bajas, mayor dureza del material, distancia de los yacimientos respecto a centros urbanos, y exigencias de infraestructura para habilitar operaciones en zonas remotas.

El estudio también señala que los costos energéticos en Chile son los más elevados de América en la etapa de molienda, con valores que van desde US$ 2,4 a US$ 3 por tonelada procesada. Esta etapa representa una parte significativa de los costos operacionales de las faenas concentradoras.

Cochilco atribuye estos niveles al alto precio de la electricidad, que promedia US$ 11,1 por kWh, el más alto entre los países incluidos en el análisis. Aunque Chile ha aumentado la participación de energías renovables en su matriz energética, los costos de transmisión, respaldo y ubicación de las minas siguen impactando los precios finales.

En cuanto a los recursos humanos, el informe indica que la minería chilena enfrenta los mayores costos laborales de la región, con valores que oscilan entre US$ 0,90 y US$ 1,08 por tonelada extraída. Este factor se explica en parte por la escasez de trabajadores especializados y la necesidad de incentivos adicionales para operar en lugares aislados.

El análisis de Cochilco concluye que la combinación de una alta intensidad de capital, energía cara y costos laborales elevados puede dificultar el desarrollo de nuevos proyectos en el país. En comparación con países como Perú o Canadá, Chile enfrenta una menor competitividad relativa, pese a contar con amplias reservas de cobre y una larga trayectoria minera.

No obstante, el estudio también plantea que este desafío puede transformarse en una oportunidad para acelerar la adopción de nuevas tecnologías, optimizar procesos y reducir brechas operativas, lo que permitiría sostener la posición de liderazgo de Chile en el mercado del cobre a largo plazo.