La industria minera en Chile continúa avanzando hacia un modelo de producción más eficiente, seguro y sostenible gracias a la integración de tecnologías basadas en inteligencia artificial (IA). Este cambio estructural está transformando las operaciones extractivas, optimizando procesos, mejorando la seguridad laboral y reduciendo el impacto ambiental. Según estimaciones de Orion Market Research, se espera que el uso de IA en minería crezca a una tasa compuesta anual del 14,8% entre 2024 y 2031.
Entre las innovaciones más relevantes destaca el uso de gemelos digitales, que permiten simular equipos y procesos antes de su implementación física, lo que contribuyó a reducir hasta un 20% los costos operativos, de acuerdo con McKinsey & Company. Asimismo, los sistemas autónomos y sensores inteligentes mejoraron la capacidad de respuesta frente a fallas operacionales y reforzaron los estándares de seguridad.
No obstante, la incorporación de estas herramientas tecnológicas requiere un cambio de enfoque más profundo en los procesos y estructuras organizacionales. Así lo señala Víctor Riesco, Director de Comunicaciones de Fesumin, quien advierte que “muchos de los impactos que se generan en la minería van de la mano con el desconocimiento o la no aplicación de criterios y procedimientos previamente establecidos, lo que genera una alta variabilidad e incertidumbre en el desarrollo de las actividades”. Para Riesco, el avance hacia una minería automatizada debe ser gradual y bien planificado: “No podemos correr si antes no aprendemos a gatear. Es fundamental establecer puntos de operación que permitan continuidad antes que buscar constantemente el máximo rendimiento”.
Además, subraya la necesidad de una mayor preparación del capital humano: “Mucha de la maquinaria llega con sistemas avanzados de recopilación de datos, pero si las compañías no están capacitadas para gestionarlos, la IA puede terminar siendo un problema en lugar de una solución”. En este sentido, enfatiza que el desarrollo tecnológico debe ir acompañado de una reestructuración de ciertos paradigmas y de una fuerte inversión en formación técnica para que la mano de obra nacional esté a la altura de los desafíos actuales.
Desde el punto de vista ambiental, Andrea Ruotolo, jefa global de sustentabilidad en Rockwell Automation, sostiene que la IA también está facilitando una minería más responsable, al permitir una gestión más eficiente del uso energético y de materiales, contribuyendo así a los objetivos de sostenibilidad.
Finalmente, si bien la IA ofrece enormes oportunidades para el sector, su éxito dependerá de la capacidad de las empresas para parametrizar sus procesos, invertir en capacitación y mantener una supervisión humana efectiva en áreas donde aún persiste alta variabilidad operativa. La digitalización avanza con fuerza, pero consolidar una minería 4.0 en Chile requerirá no solo tecnología, sino también planificación, formación y una cultura organizacional adaptativa.


