La imagen tradicional de una minería dominada exclusivamente por hombres comienza a quedar atrás en Chile. En la última década, la presencia femenina en la gran minería ha experimentado un crecimiento sin precedentes, alcanzando niveles históricos tanto en faenas como en posiciones directivas.
De acuerdo con el estudio “Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena” elaborado por CCM-Eleva, la participación de mujeres pasó del 7,7% en 2014 a un 23,1% en 2025, lo que ubica al país en el primer lugar mundial en esta materia. El avance también se refleja en cargos de decisión, donde cada vez más profesionales lideran áreas estratégicas, marcando un cambio cultural profundo dentro de la industria.
El progreso ha sido posible gracias a un trabajo colaborativo entre la industria, la academia, el Estado y la sociedad civil. Desde Inacap, la directora del área de Minería, Carolina Águila, destacó la importancia de despertar vocaciones tempranas mediante talleres STEM en liceos técnicos, programas de telecomunicaciones y el desarrollo de una red de mujeres mentoras que ya se expande en 28 sedes. Estas iniciativas buscan acercar a niñas y adolescentes a las disciplinas científicas y tecnológicas, abriendo camino hacia carreras vinculadas a la minería.
Las grandes compañías también han jugado un rol decisivo. Teck ha creado programas de aprendizaje y un Centro de Género e Inclusión en Quebrada Blanca, diseñado para garantizar espacios laborales seguros. Por su parte, BHP se convirtió en la primera minera del país en superar el 40% de representación femenina en todas sus operaciones, alcanzando actualmente un 46%. Según Camila Torres, coordinadora de Inclusión y Diversidad de la compañía, el éxito ha estado en adaptar instalaciones y políticas que permitan compatibilizar trabajo y cuidado familiar, como salas de lactancia y turnos flexibles.
La agrupación Women in Mining Chile (WIM Chile) ha acompañado este proceso durante la última década. Su presidenta, Ana Salazar Ríos, subraya que la diversidad no solo promueve un mejor ambiente, sino que también se traduce en productividad y seguridad: “Los equipos inclusivos pueden ser hasta ocho veces más productivos”. Desde la organización impulsan redes de colaboración que conectan a empresas, gremios y entidades públicas en torno a la equidad de género.
El desafío ahora es consolidar este cambio y atraer a nuevas generaciones. Para ello, la industria y la academia buscan derribar estigmas sobre la minería, mostrando que es un sector donde la innovación tecnológica y la especialización abren oportunidades de desarrollo profesional. El creciente protagonismo femenino en la gran minería chilena marca así un precedente mundial en inclusión y equidad, transformando la manera en que se concibe esta actividad estratégica para el país.


