Alerta en la minería: Informe advierte que producción de cobre en Chile y Perú caería a la mitad hacia el 2050

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Un sombrío pronóstico para el futuro de la minería regional fue dado a conocer en las últimas horas, advirtiendo que Chile y Perú, los dos principales productores de cobre a nivel mundial, verán reducida su capacidad de extracción de forma drástica. Según las proyecciones, para el año 2050 ambos países podrían producir apenas el 50% de lo que generan actualmente si no se toman medidas urgentes.

El informe detalla que el envejecimiento de los yacimientos y la caída en las leyes del mineral son los principales factores de este declive. En Chile, muchas de las grandes faenas que hoy sostienen la economía nacional llevan décadas en operación, lo que implica que cada vez es más costoso y complejo extraer la misma cantidad de cobre, enfrentando además una creciente escasez hídrica.

A este escenario se suma la falta de nuevos proyectos de gran envergadura que logren reemplazar la producción que se irá perdiendo. En Perú, la inestabilidad política y social ha frenado inversiones clave, mientras que en Chile la permisología y la incertidumbre sobre regulaciones ambientales han dilatado la puesta en marcha de iniciativas que permitan mantener los niveles de competitividad global.

Desde el sector minero señalan que esta caída no solo afectaría los ingresos fiscales de ambos Estados, sino que pondría en riesgo la transición energética mundial. Al ser el cobre un componente esencial para la electromovilidad y las energías renovables, una menor oferta desde Sudamérica podría disparar los precios y retrasar las metas globales de descarbonización.

Expertos coinciden en que la única vía para revertir esta tendencia es incentivar la exploración minera y acelerar la incorporación de nuevas tecnologías de extracción. Sin embargo, advierten que los tiempos en minería son extensos, y que cualquier proyecto que se decida hoy tardará al menos una década en entrar en producción, lo que deja un margen de acción cada vez más estrecho.

Finalmente, el llamado es a generar políticas de Estado que trasciendan los gobiernos de turno para asegurar la sostenibilidad de la industria. De no mediar cambios profundos en la gestión de recursos y en la atracción de capitales, la región corre el riesgo de perder su liderazgo histórico en un mercado que será cada vez más estratégico para el futuro del planeta.