La Coordinadora de Trabajadores de la Minería (CTMIN), organización de la que forma parte FESUMIN, presentó un informe sobre los efectos que dejó el reciente sistema frontal en distintas operaciones mineras del país, destacando la necesidad de fortalecer la participación de las organizaciones sindicales en la gestión de este tipo de emergencias.
El documento recopila antecedentes de diversas faenas que enfrentaron situaciones complejas producto de las intensas lluvias, nevadas y problemas de conectividad registrados durante julio en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y Antofagasta. Según el informe, más de 1.010 trabajadores permanecieron aislados en faenas cordilleranas, al menos tres operaciones debieron detener sus actividades y más de 600 pequeños productores mineros paralizaron sus labores debido a daños en caminos, problemas de conectividad y afectaciones en infraestructura eléctrica, vial y ferroviaria.
Entre los casos más complejos se encuentran Minera Los Pelambres, donde 510 trabajadores debieron permanecer refugiados y parte de ellos enfrentó problemas de energía, calefacción, agua y comunicaciones; División Andina de Codelco, con más de 500 personas incomunicadas durante cinco días; Caserones, que mantuvo 949 trabajadores en campamento mientras la operación permanecía detenida; y el campamento Barriales, del proyecto Pascua Lama, donde 39 trabajadores permanecieron aislados entre 11 y 12 días producto de las extremas condiciones climáticas.
El informe también registra afectaciones en Distrito Centinela, Candelaria, Compañía Minera del Pacífico (CMP) y otras operaciones. Además de los impactos productivos y económicos, CTMIN identificó problemas relacionados con la habitabilidad de los campamentos, la comunicación con las familias, la extensión de turnos, los traslados y el apoyo brindado a los trabajadores una vez superada la emergencia.
En su análisis, CTMIN sostiene que la experiencia vivida durante la contingencia demuestra la importancia de que las organizaciones sindicales participen activamente en la planificación, seguimiento y evaluación de los planes de emergencia, aportando información desde terreno y representando las necesidades de las y los trabajadores durante situaciones críticas.
La coordinadora también enfatiza que la seguridad de las personas debe prevalecer sobre la continuidad operacional y que las empresas deben contar con medidas preventivas suficientes para enfrentar eventos climáticos extremos, asegurando condiciones adecuadas de refugio, alimentación, agua potable, energía de respaldo, comunicaciones, evacuaciones y traslados seguros.
Asimismo, CTMIN valoró el anuncio del Ministerio de Minería del plan «Minería en Marcha», destinado a acelerar la recuperación de las operaciones afectadas. No obstante, recalcó que cualquier proceso de reactivación debe ejecutarse garantizando primero la vida, la salud y la seguridad de quienes trabajan en las faenas, especialmente considerando que la emergencia aún no ha terminado y que persisten riesgos asociados a la acumulación de nieve, la saturación de los suelos y los daños en caminos e infraestructura.
CTMIN también destacó el trabajo realizado por dirigentes y sindicatos durante la emergencia, quienes mantuvieron contacto permanente con los trabajadores, levantaron información desde las faenas, colaboraron en las coordinaciones y promovieron la adopción de medidas destinadas a resguardar la seguridad de las personas.
Como organización integrante de CTMIN, FESUMIN comparte la importancia de fortalecer la participación sindical en materias de seguridad y prevención, especialmente frente a contingencias que puedan afectar el normal desarrollo de las operaciones mineras, reafirmando que la protección de las y los trabajadores debe mantenerse como la principal prioridad.


