A partir de junio de 2027 el mundo del trabajo en Chile tendrá nuevas reglas para quienes tienen 60 años o más. La Ley N°21.822, Ley Integral de las Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable, publicada el 1 de junio de 2026, no solo aborda salud, justicia o atención preferente: también trae cambios concretos en materia laboral, pensados para que la edad deje de ser una barrera para seguir trabajando.
La ley parte de una idea central: la experiencia de los trabajadores mayores es un aporte, no un obstáculo. Por eso, refuerza el derecho a acceder y mantenerse en un empleo sin discriminación por edad, y obliga tanto al Estado como a los empleadores a tomar medidas concretas contra el edadismo en el trabajo, promoviendo trato respetuoso e igualdad de oportunidades dentro de las organizaciones.
Más flexibilidad, pero de mutuo acuerdo
Una de las novedades más prácticas es la creación de un régimen laboral especial para mayores de 60 años. Eso sí, no es algo automático: requiere que trabajador y empleador lo acuerden expresamente. Bajo este régimen se puede ajustar: las funciones del puesto, según las capacidades físicas de cada persona; la forma de distribuir la jornada laboral, con horarios más flexibles; ciertas reglas especiales sobre feriados; y la opción de suspender temporalmente el contrato sin perder la antigüedad acumulada en la empresa.
Apostando por la empleabilidad
La normativa también empuja políticas para que las personas mayores se mantengan activas laboralmente: capacitación constante, traspaso de conocimiento entre generaciones, preparación para una jubilación más gradual, y programas que incentiven que sigan dentro de las empresas en lugar de salir del mercado laboral antes de tiempo.
¿Desde cuándo aplica? Aunque la ley ya está publicada, sus disposiciones laborales entran en vigencia recién el 1 de junio de 2027. Ese año de plazo es justamente para que las empresas ajusten sus políticas internas y para que tanto empleadores como trabajadores se familiaricen con estas nuevas herramientas antes de que sean exigibles.
En la práctica, ¿qué significa esto? Para una persona mayor de 60 años que quiera seguir trabajando, esto se traduce en más opciones de adaptar su empleo a su realidad actual, siempre que haya acuerdo con su empleador. La apuesta de fondo es clara: que cumplir años no signifique tener que dejar de trabajar, sino encontrar fórmulas donde la experiencia acumulada y las necesidades de las empresas puedan convivir.


