A pesar del ciclo de precios históricamente altos que registra el mercado internacional del metal rojo, la Empresa Nacional de Minería (Enami) cerró el primer semestre de 2026 con un balance financiero agridulce. De acuerdo con sus estados de resultados remitidos a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la estatal anotó ganancias por US$13,8 millones entre enero y junio, lo que representa un descenso de 18,4% respecto a los US$16,9 millones alcanzados en el mismo período del año anterior.
El escenario refleja un marcado desacople entre el entorno macroeconómico y la realidad operacional de la empresa. Aunque el valor promedio del mineral escaló hasta los US$5,94 la libra —un 38,3% superior a la cotización registrada en la primera mitad de 2025—, este impulso no fue suficiente para contrarrestar la fuerte caída en los volúmenes de extracción y comercialización, sumado a un aumento sostenido en las presiones de costos.
En términos de volumen, la producción total de cobre fino alcanzó las 17.570 toneladas métricas, marcando un contracción de 25,8%. Esta baja respondió principalmente a menores entregas en plantas procesadoras operadas por terceros (como Ventanas, Cerro Negro y el cese en Barriles), además de un menor ritmo en faenas propias como Planta Matta. En consecuencia, las ventas físicas de cátodos cayeron un 34,7%, mientas que los despachos de oro y plata disminuyeron un 30,7% y 15,4%, respectivamente.
A la contracción productiva se sumó el encarecimiento de los procesos. El costo unitario de procesamiento se elevó a US$6,70 por libra (un alza del 13,2% interanual). Esta presión empujó el resultado operacional desde US$31,8 millones a US$17,1 millones, evidenciando que el desafío de Enami para la segunda mitad del año estará centrado en contener los costos y recuperar el volumen operativo en sus planteles.

